domingo, 15 de octubre de 2017

La historia de una antiprincesa hondureña



Últimamente Sara tiene la costumbre de leer dos libros a la vez. Estos días ha estado leyendo "Tom Gates. Excusas perfectas y otras cosillas" (Liz Pichon) y "Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes" (Elena Favilli y Francesca Cavallo). 

El primero lo terminó hoy y se trata de un chico inteligente, talentoso y divertido, pero travieso que cuenta las aventuras más disparatadas que le ocurren durante sus dos semanas de vacaciones. El segundo trata sobre la historia de cien mujeres extraordinarias que rompieron las normas y que lucharon por sus sueños.

Las cien minibiografías abarcan mujeres de todas las épocas, países y profesiones; algunas de ellas son Alicia Alonso, Yoko Ono, Coco Chanel, Virginia Woolf, Eva Perón, Frida Kahlo, Violeta Parra, las hermanas Brontë, Serena y Venus Williams, Marie Curie, entre otras extraordinarias mujeres de las cuales yo sabía poco o nada hasta ahora que estoy leyendo este libro en los momentos que Sara no lo hace.

Una cuestión que noté del libro es que no aparece ninguna mujer hondureña, no porque no hayan, sino porque entiendo que para escribirlo se tuvo que hacer una selección. Afortunadamente, el día de hoy recibimos un hermoso regalo de una gran amiga, Isolda Arita, la directora de Editorial  Guaymuras.

A mí me regaló el libro "Prácticas electorales y cultura política en Honduras durante el siglo XIX (1812-1894)", escrito por Ethel García Buchard, y a Sara le regaló cuatro "pequeños grandes" libros: "Tengo una abuela de cien años y un poco más" y "Sieteperezas. La verdadera historia del niño más perezoso del mundo", ambos de Julio César Anariba Romero; "Lluvia de luciérnagas. La fantástica vida de Francisco Morazán" del equipo de redacción de Editorial Guaymuras; y "La maestra Choncita" de María Eugenia Ramos.

Al recibirlos, me pareció que este último era un complemento perfecto del libro "Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes", en el que como dije antes, no aparece ninguna hondureña, así que mi recomendación a Sara fue que leyera primero el libro de María Eugenia Ramos, ya que trata sobre la vida y el legado de Visitación Padilla (Choncita), una mujer "valiente y sabia" quien desde los quince años "empezó a trabajar como profesora, aunque todavía no tenía el título"; luego perteneció a una asociación de escritores y escritoras famosas, "El Ateneo Hondureño", al cual solo cuatro mujeres pertenecieron, entre ellas Choncita.

Después "participó en un movimiento para que los países de Centroamérica se volvieran a unir"; fundó junto con otros escritores y escritoras el periódico "Boletín de la Defensa Nacional"; luchó contra la dictadura del general Tiburcio Carías Andino; fue presidenta de una sociedad llamada "Cultura Femenina" a través de la cual "le enseñaban a leer y a escribir a las mujeres trabajadoras, que no habían tenido la oportunidad de ir a la escuela"; y realizó muchas acciones de protesta para que liberaran a las personas que habían sido encarceladas por oponerse al gobierno. 

Como dice María Eugenia Ramos, Choncita era una verdadera patriota, no de esas que desfilan los 15 de septiembre porque "[c]ualquiera puede desfilar, pero no cualquiera se pone en peligro para defender a su país". Sara tomó en cuenta mi recomendación e inmediatamente lo leyó y terminó hoy mismo (solo tiene 17 páginas y es de fácil lectura), así que aproveché para hacerle unas cuantas preguntas sobre este libro, las cuales a continuación reproduzco con sus respuestas respectivas.

¿Qué te pareció el libro?
Muy bonito. Es un buen libro. 

¿Qué aprendiste? 
Que Choncita ayudó a que las mujeres votaran. 

¿Quién era Choncita? 
Era una maestra. 

¿Por qué es importante que las mujeres voten? 
Porque las mujeres somos iguales que los hombres y no es justo que ellos tengan más derechos que nosotras. 

¿Para qué sirve el voto? 
Para elegir a un presidente, aunque JOH no está siguiendo las reglas porque está haciendo trampa. 

¿Qué le dirías a María Eugenia Ramos sobre el libro? 
Me gustó mucho leerlo. 

¿Por qué es importante conocer también las historias de heroínas hondureñas?
Porque ellas también han ayudado a mejorar el mundo, como Choncita ayudó a que las mujeres votaran.

Cuando Sara terminó de leer el libro se quedó pensando un instante y dijo: "El año en que yo nací (2008) declararon heroína nacional a Visitación Padilla".

Gracias Isolda por este hermoso regalo, gracias Editorial Guaymuras por apostarle a este tipo de literatura, gracias María Eugenia por mostrar a nuestros niños y niñas, especialmente a estas últimas, la historia de una "antiprincesa" y de una "niña rebelde" hondureña, cuyo ejemplo nos inspira día a día a aquellas mujeres y hombres que, pese a nuestras incoherencias, intentamos aportar nuestro granito de arena a la lucha por la igualdad de género y por un mundo más justo y compartido.