domingo, 15 de noviembre de 2020

VISIBILIZANDO OTRAS PATERNIDADES CUIDADORAS


Los días 10 y 11 de este mes se desarrollaron en Canarias las primeras jornadas de masculinidades igualitarias que constituyó "un espacio de reflexión y diálogo entre personas con sensibilidad igualitaria sobre la implicación masculina a favor de la igualdad y contra los machismos"*. 

Las jornadas estuvieron divididas en dos sesiones**. En la segunda, tuve la oportunidad de escuchar a Joaquim Montaner, quien hace un poco más de 2 años me invitó a formar parte de Papás Blogueros. En su intervención, habló sobre su experiencia en la construcción de esa importante comunidad de hombres que decidimos ejercer nuestra paternidad de una manera presente, cuidadora y amorosa, y contar nuestras experiencias a través de nuestros blogs personales. Fue muy valioso conocer la historia de dicho espacio de padres disidentes a la que me sumé y los esfuerzos realizados para mantenerse a pesar de las dificultades.

Hay dos cosas que Joaquim planteó y que me llamaron mucho la atención: que cuando estaba dando los primeros pasos para crear Papás Blogueros, hizo una búsqueda de blogs sobre crianza escritos en lengua española. Descubrió que había miles de blogs hechos por mujeres, pero solo encontró 16 llevados por hombres. Sin duda, ello refleja una realidad que debemos cuestionar y cambiar: las mujeres siguen siendo quienes tienen más responsabilidades en la crianza de nuestros hijos e hijas.  

Joaquim también nos hizo ver que nuestra comunidad está compuesta aproximadamente por 250 papás que tenemos blogs con un enfoque feminista e igualitario y nos desafió a realizar una búsqueda rápida en la red para descubrir que podemos encontrar muy rápido unos 4000 blogs de padres "cabreados" y quejándose por la imposición de una custodia compartida de sus hijas e hijos. Esto también refleja la otra faceta de la realidad que contrasta con la de las mujeres: los hombres cuidamos menos y estamos más ausentes del ámbito doméstico.

Mientras escuchaba a Joaquim pensé en algunos hombres que yo conozco y que ejercen una paternidad muy presente y llena de cuidados. Algunos, como mi amigo mexicano José Grijalva Eternod (Pepe), lo hacen de manera consciente para dar herramientas a sus hijas con el fin de que sean mujeres libres y autónomas. De hecho, a él le agradezco que me compartiera material y alguna de sus presentaciones sobre nuevas masculinidades que ha utilizado en sus charlas, y que yo he usado en las mías. Además, debo decir que he sido testigo del padre amoroso y proveedor de cuidados que representa Pepe, y la alegría que siempre irradia a su alrededor, pese a las adversidades.

Otros, como mi amigo hondureño Joaquín Javier Meza (Quincho), lo hacen de forma inconsciente. Creo que él hasta hace poco se ha dado cuenta que ha ejercido una paternidad disidente que desmonta el mito de que los hombres, a diferencia de las mujeres, por naturaleza tendemos menos al cuidado de nuestros hijos e hijas, y de la casa.

Varios años atrás no faltaron las burlas de sus amigos, entre los que me incluyo, por no ser como la mayoría de hombres en nuestro entorno, es decir, padres proveedores del dinero y el sostén material del hogar, pero limitados a la hora de proporcionar amor, cuidado y tiempo necesario, suficiente y de calidad. Obviamente, muchas cosas han cambiado y ahora hay más hombres que ejercen una paternidad que se aleja de la tradicionalmente ejercida por nuestros abuelos y padres; no obstante, la realidad indica que la mayoría sigue dejando la principal responsabilidad de las tareas del cuidado a sus parejas y que, en el mejor de los casos, les "ayudan".

Hubo un tiempo en que a Quincho se le dificultó acceder al mercado laboral, pero durante ese período se convirtió en un eficiente "niñero" y amo de casa. Soy testigo de la cantidad y calidad de tiempo que le brindó a sus hijxs cuando estaban pequeñxs; soy testigo de los cuidados que les proveyó, desde tenerles la casa limpia y cuidada, cocinarles, trasladarles y traerles de la escuela y colegio, llevarles el almuerzo y acompañarles a sus otras actividades y compromisos.

Sin duda alguna, este tipo de tareas lo hacen las mujeres a diario, pero cuando lo hacemos los hombres parece algo extraordinario. No obstante, teniendo en cuenta el machismo que nos condiciona, Quincho jamás sintió que estaba haciendo algo improductivo al cuidar a Alessandro y Valeria, a pesar del mote de "mandilón" que injustamente le pusimos sus amigos, y al poco o nulo valor que la sociedad le da a las tareas domésticas y del cuidado. Y tampoco consideró que no era de "hombres" asumir el rol de amo de casa mientras estaba fuera del mercado laboral remunerado. Sé que muchos otros en su lugar se hubieran negado rotundamente a asumir las tareas del hogar como responsabilidad principal más allá del "ayudar en casa".

Soy consciente y él también que hay muchos aspectos de su vida que deben cambiar para minimizar el impacto del machismo en el que ha sido educado como el resto de nosotros en esta sociedad patriarcal. Y estoy convencido que "el Quincho" de hace 10 años es muy diferente al de hoy en términos de tener mayor apertura a darle la importancia debida a la exigencia de mantener la coherencia entre ser padres cuidadores y amorosos, y ser hombres que cuestionemos nuestros privilegios y busquemos formas respetuosas, dignas y no misóginas de hablar con y sobre las mujeres, así como de relacionarnos con ellas y las personas LGTBI+ desde la horizontalidad.

¡Pero ojo!, hay que evitar caer en lo que Tristan Bridges y Cheri Pascoe -citadxs por Lionel S. Delgado- llaman “masculinidades híbridas”, que cuestionan algunos aspectos de la masculinidad dominante, pero refuerzan la jerarquía de dominación de géneros. Todos los hombres que asumimos el compromiso individual de romper con la masculinidad tradicional podemos caer en la trampa de incluir selectivamente elementos que anteriormente pertenecían a las feminidades, como el cuidado de nuestrxs hijos e hijas, y de la casa, pero sin cuestionarnos “el orden último de la jerarquía de género”, y, de esta forma, mantener o ampliar "privilegios de otra clase (ligar más, resultar más atractivos, más aceptación social, etc.)"***.

Por eso espero que él continúe poco a poco cuestionándose y reflexionando seriamente sobre el hombre que ha sido y que es -no solo en el contexto de su paternidad- y pueda dar los pasos necsarios en el largo y complejo camino que implica intentar liberarse de todos los prejuicios y estructuras mentales con las que el patriarcado ha moldeado nuestra masculinidad.

Sara, que es amiga de la hija de Quincho -Valeria-, siempre me hizo comentarios sobre lo "buen padre" que es él y de lo delicioso que le quedan los panqueques que hacía de desayuno cuando ella se quedaba a dormir en su casa. Sin duda, yo quiero que Sara lo siga viendo como el padre amoroso y cuidador que es, pero también como un hombre que en su día a día asume valientemente el desafío de deconstruirse, pese a las consecuencias que trae consigo ser un disidente de la masculinidad hegemónica.

Y para mí también es importante que mi hija se dé cuenta que su padre se relaciona y tiene amigos y compañeros de camino que, en la búsqueda de ser mejores padres, terminan caminando por la senda que les lleve a ser mejores hombres, es decir, antipatriarcales y aliados de las luchas por la igualdad y la diversidad.

** La primer sesión puede verse en https://www.facebook.com/SocialGobCan/videos/1110176872752254 y la segunda en https://www.facebook.com/SocialGobCan/videos/458975751752058

*** A la caza del aliado o la muerte de la “nueva masculinidad”

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